Camila, Lola

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Sin darte cuenta te fuiste alejando de tu casa, de tu familia, de ti misma… Sin darte cuenta tu último hogar fue otro, pero daba igual, allá donde estuvieras tú, allá donde íbamos todos, no queríamos que estuvieras sola. Allá donde estuvieras no pensaba faltar a tu cita semanal contigo. Me dolía que hubiera días que no supieras quien era, pero me reconfortaba saber que me ponías falta cada vez que no iba. Paradójicamente, hoy es el día en que se recuerda a aquellos a los que le volaron los recuerdos, pero ni mucho menos el único día en que pensamos en vosotros, en tí. Muchos viernes no puedo evitar pensar, cuando llego al trabajo, en la llamada de mi madre que, cosas del destino también fue día 21, como hoy, nunca quise oír. Cierro los ojos y te veo esperándome en la salida del colegio, en el tren camino a tu querida Galicia o preparándome huevos fritos con patatas ‘de la abuela’, cocido o tu delicioso flan…

Te quiero abuelina (y al abuelino también, que no se me enfade).

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¿En qué nos estamos conviertiendo?

Hará cosa de un par de semanas, un bebé de 28 días moría en un hospital de Barcelona tras recibir una paliza de sus padres; ayer mismo, encontraron a otro recién nacido en un contenedor de basura en Madrid. Afortunadamente parece que se recupera sin problemas. No hace mucho, se vieron vídeos de una profesora de guardería pegando  a niños muy pequeños…

¿En qué nos estamos conviertiendo? ¿Qué daño puede hacer un bebé para que sus propios padres acaben con él? ¿No dejarlos dormir por la noche? ¿Llorar? ¿Será por qué esa es su única manera de quejarse y expresarse? ¿Qué excusas pondrán ante la justicia?

Si no quieren niños, para qué los tienen. Un bebé es una vida humana y no un objeto cualquiera que ‘ahora lo quiero ahora no lo quiero’.

Si no quieres niños, no los tengas. Existen muchos métodos para evitar un embarazo no deseado. Si ya no hay remedio, está la pastilla del día después y el aborto (sí, este es un tema delicado, pero no voy a entrar). Y si tiras para delante y sigues sin quererlo (no entiendo como después de nueve meses de engendrar una persona no se le coge ni un ápice de cariño y hablo desde al inexperiencia en el tema), pues que menos que llevarlo a una casa de acogida o dejarlo en la puerta de un hospital o iglesia… ¿Acaso no merece el bebé una segunda oportunidad? ¿Qué pensaran de todo esto las miles y miles de familias que por un motivo u otro no pueden tener hijos?

Claro que al niño se le puede dar un cachete y también castigarlo, tampoco hace falta consentirlo, pero todo tiene un límite.

Víctima

Nunca me ha dado miedo volar en avión (y eso que le tengo un pánico terrible a las alturas), pero sí me da cierto respeto. Me entristeció muchísimo el accidente de avión que hacía el trayecto Barcelona-Düsseldorf, más si cabe porque sólo 18 días antes yo realicé el mismo trayecto y también volé por encima de los Alpes. Sigo pensando en que e avión es el medio de transporte más seguro, aunque sus accidentes (que afortunadamente no suceden cada día) cobren siempre tal magnitud. Cuando ocurren hechos como éstos, me siento también un poco víctima, porque inconscientemente pienso que me podría haber pasado a mí y porque me ‘han tocado’ un poco de cerca, el accidente de avión porque salía de mi ciudad de origen y llegaba a otra ciudad que llevo en el corazón y en el también reciente accidente de tren en Santiago, Galicia, porque es mi segunda tierra.

Y sí ya de por sí es macabro saber que el avión se ha estrellado, además en una zona de muy difícil acceso y lamentablemente enterarte de que gente cerca o no tan cercana a ti ha perdido a algún familiar conocido en el siniestro, más indignante (no se me ocurre expresarlo con otras palabras) es descubrir después de que fue el copiloto quien presuntamente estrelló el avión voluntariamente . Se supone que estamos en manos de los pilotos, que confiamos en ellos para que nos lleven aquí y allá. ¿Con qué cara los tenemos que mirar a partir de ahora cuando subamos al avión? ¿Qué tiene que pasar por la mente de estas personas para cometer tal atrocidad? Son preguntas de difícil respuestas, mientras miles de personas se retuercen de dolor.

Dones. Afganistan.

Hace justo un par de semanas fui a ver la exposición ‘Dones. Afganistan’, del fotógrafo Gervasio Sánchez y la periodista Mònica Bernabé. Es un retrato de la mujer en países como Afganistán o Irán (islámicos, musulmanes, mayoritariamente) y que hace reflexionar sobre, cómo en pleno siglo XXI, el papel de la mujer en ciertos lugares es todavía irrelevante, es simplemente no tener vida. Entristece mucho ver como mujeres con apenas cuarenta años aparentan ochenta, niñas de veinte que tienen hasta siete hijos, la mayoría de ellos enfermos, o como otras tantas en plena infancia son vendidas a su futuro esposo por una determinada cantidad de dinero. Y duele todavía mucho más que jóvenes adolescentes vean en el suicidio (quemarse a lo bonzo) la única vía de escape de su familia política. Sólo en un grupo de chicas que formaban parte de un equipo de fútbol se les veía un pequeño atisbo de sonrisa.

Tampoco hace falta irse muy lejos para darse cuenta de que el hombre sigue estando un peldaño por encima de la mujer, sigue siendo el ‘fuerte’. Sin hablar de las diferencias laborales y salariales, a día de hoy en nuestro país todavía se sigue luchando contra la maldita lacra de la violencia de género. No sé si estaré para verlo, pero espero que el mundo siga trabajando para que la mujer deje de ser el sexo débil.