La jubilación de Jorge

La emoción le embargaba por dentro. Era un día especial para Jorge. Era el día de su jubilación. Tenía sentimientos contradictorios. Por un lado, sentía felicidad, a partir de ahora podría dedicarse a su familia y a visitar museos, su otra gran pasión; y por el otro, le invadía la tristeza. No en vano, habían sido cuarenta años trabajando. No es que el de cartero fuese el mejor empleo del mundo, pero Jorge era un hombre muy de barrio y le encantaba recorrer calles y adentrarse en los portales. Y, cómo no, aprovechar para charlar con los vecinos. “Buenos días Rodrigo. Hoy no le traigo nada”. “Señor Ramón, espero que no sean malas noticias”. “Señora Lola, tiene un paquete en la oficina. Pase a recogerlo cuando quiera”.

La jornada tocaba a su fin y Jorge sentía el cosquilleo en el estómago. Sería la última vez que se subiría a su Vespa, que picaría a los timbres con su ya característico “El carterooo” y la imitación casi perfecta que hacía el loro del señor Manolo cada vez que lo escuchaba, que se despediría de sus compañeros hasta el día siguiente… Ni la amenaza de tormenta que anunciaron el día anterior en el telediario podía estropearle su momento. Una vez abrió la puerta de la oficina para recoger sus pertenencias, se sobresaltó al grito de “¡Sorpresa!”. Allí se encontraban todos sus compañeros de fatigas, los del turno de mañana, los de tarde, los del fin de semana… Nadie quiso perderse su fiesta de despedida ni el gran piscolabis que habían preparado. Pero ahí no acabó todo. Uno de sus compañeros lo llevó al pequeño cuarto que servía de trastero y Jorge se encontró con un álbum que contenía 40 dibujos, uno por cada año trabajado, y que eran réplicas hechas a mano de los sellos más originales y extraños que había visto el cartero durante todo ese tiempo, como uno que llevaba pegados pequeños granitos de arena, y de los cuales había hecho una minuciosa descripción. Jorge no pudo evitar que se le cayeran algunas lágrimas.

Con un emocionado “Muchísimas gracias” salió por última vez de la que fue su segunda casa durante muchos años para dedicarse al placer de disfrutar de la vida.

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5 comentarios en “La jubilación de Jorge

  1. Henar Tejero dijo:

    Hola, una historia bien contada con un tono melancólico por parte del cartero. El lenguaje es sencillo, lo que da naturalidad y fluidez. Las frases son más bien cortas , aportando dinamismo a la acción. En definitiva, me ha gustado.
    Espero que nos sigamos leyendo.

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  2. Henar Tejero dijo:

    Hola, una historia con tono melancólico por parte del cartero. Se ve su gusto por su trabajo. El lenguaje es sencillo , lo que da naturalidad y espontaneidad a la acción. Las frases más bien cortas, también aportan dinamismo y fluidez. Me ha gustado.
    Espero que nos sigamos leyendo.

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