La traición del ascensor

¡Maldita sea! Justo hoy tiene que ser la primera vez que se para el ascensor… Virginia me matará… Le prometí que esta vez me comportaría, sabía que esta comida con sus padres era muy importante para ella… Por primera vez en mucho tiempo me he vestido de manera formal y para agradar a mi suegro y de paso ganármelo le conseguí, no sin dificultades, el diccionario nepalí-mongol, sabiendo que a él le gusta coleccionar los diccionarios más raros del mundo. Pero el karma o la ley de Murphy se han puesto en mi contra. Apenas se ve dentro de la cabina. Dudo en si llamarla o no. Da igual. De la bronca no me voy a librar. Además, tampoco hay cobertura. Las gotas de sudor empiezan a caer por mi cara… No sé cuánto tiempo llevamos encerrados… Y para mi mayor desgracia, también está la vecina pija… Le he hablado tanto de ella a Virginia que creo que la he llegado a poner celosa… Y seguro que piensa en una traición. ¿Una traición? Si yo no trago a la pija… Ni yo ni nadie… Maleducada, grosera… Te saluda con la mano y gracias… Estoy convencido de que ahora me está maldiciendo, que a quien se le ocurre coger el ascensor viviendo en un primero… que subo yo y justo se estropea… Como si tuviera yo la culpa… Si, de acuerdo, yo estoy gordo y debo hacer ejercicio, lo sé, pero bajando andando desde un primero tampoco soluciono mucho y precisamente hoy, que quería llegar limpio y pulcro a la comida… Una comida a la cual no llegaré… Ya he perdido la noción del tiempo… Para una vez que salgo pronto de casa… ¡Por fin vuelve la luz! Por fin el ascensor llega a su destino… Pero lo único que veo nada más abrir la puerta son las estrellas…

Anuncios