Diversión estelar

En algún lugar de la Luna de cuyo nombre quiero acordarme, corre, corre y también vuela un perrito parlanchín. Laika, que así se llama la perrita, guía con sus ladridos al bueno de Braile para que éste pueda alcanzar el balón, mientras que Beethoven se une a la lucha sin entender nada de nada. Bajo la atenta mirada de Neil Armstrong y a la vez que Marconi, con la inestimable colaboración de Chaplin, narra lo acontecido a los habitantes universales, Colón señala con el dedo el buen camino a seguir. Al mismo tiempo, Gutenberg teclea, con su innovadora imprenta, las peripecias de Cervantes en su intento por evitar goles con la única mano que tiene. Y cariacontecidos y sorprendidos, los marcianos fueron testigos directos del primer partido lunar de la historia.

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Fuga de amor

Mucho me temo que vendrán a rescatarme. Pero su esfuerzo quedará en vano. El veneno ya corre pro mi sangre y el degoteo es lento pero incesante. Poco a poco voy vislumbrando el camino, ese camino al que debí llegar hace unos meses, cuando ese bicho se interpuso entre nosotros. Oigo ruidos, sonidos distorsionados, parecen sollozos, gente llorando, implorando una nueva oportunidad… que no llegará… Cuando escucho el silencio, me puedo imaginar nuestra vida idílica juntos, el uno con el otro y el otro con el uno, me imagino a los dos con nuestro bebé, ese que nunca nos dejaron tener. Intento con mucho esfuerzo abrir los ojos, pero solo puedo divisar siluetas con las manos en la cara… Siento tu cuerpo cerca, muy cerca, demasiado cerca, siento que puedo tocarte, abrazarte, besarte…